Los campos de concentración situados en el territorio de la antigua RDA (Sachsenhausen, Buchenwald) se transformaron en lugares de memoria. El objetivo del régimen comunista vigente era ofrecer su propia versión de la resistencia al nazismo. Las víctimas de los campos se agrupan en la categoría de «antifascistas», y se destaca en mayor medida el papel de los deportados comunistas en la organización de la resistencia clandestina y del Ejército Rojo en la liberación de los campos. Desde la reunificación del país, en 1990, la perspectiva de la historiografía «occidental» se ha impuesto, no sin dificultad, como lo demuestran las nuevas manifestaciones de antisemitismo y xenofobia en esta parte del país.
Sachsenhausen
Este campo de concentración se inauguró en 1933 para recluir a los opositores alemanes a Hitler: comunistas, socialdemócratas y sindicalistas. Erich Honecker, el futuro líder de la RDA entre 1971 y 1989, estuvo recluido allí durante diez años. La mitad de los 200 000 reclusos procedentes de toda Europa que pasaron por este campo murieron a causa de las privaciones, las enfermedades y los malos tratos.
Ravensbrück
Ravensbrück es el más importante de los campos reservados a las mujeres. Más de 130 000 reclusas —miembros de la Resistencia, judías y gitanas— fueron encerradas allí, a menudo con sus hijos, en condiciones espantosas. La ministra Simone Veil estuvo recluida allí antes de ser trasladada a Auschwitz.
Transformado tras 1945 en cuartel para las tropas de ocupación soviéticas, este campo se acondicionó a partir de 1992 como museo, con, entre otras cosas, celdas conmemorativas en las que cada país rinde homenaje a sus propias prisioneras.
Neuengamme
55 000 de los 106 000 reclusos murieron en este campo. Los médicos de las SS llevaron a cabo experimentos médicos criminales con los prisioneros, entre los que había niños, en su mayoría judíos. Se puede visitar un monumento en memoria de las víctimas y un centro de documentación.
Buchenwald
Inaugurado en 1937, el campo de Buchenwald estaba destinado a los opositores políticos del régimen hitleriano. Tras el estallido de la guerra, «acogió» a los adversarios de los nazis en los países ocupados, entre los que se encontraban personalidades francesas destacadas, como Léon Blum y Marcel Dassault, y numerosos miembros de la Resistencia (más de un tercio de los 250 000 detenidos). Buchenwald fue liberado tras una revuelta organizada por la Resistencia clandestina del campo. En su emplazamiento se erigió un monumento en memoria de todas las víctimas del terror nazi.
Bergen-Belsen
En este campo perecieron más de 50 000 prisioneros de guerra soviéticos. A partir de 1944, Bergen-Belsen sirvió de campo de retirada para los reclusos de otros campos situados más al este, conducidos por sus verdugos de las SS que huían del avance ruso. 50 000 de ellos, entre los que se encontraba la joven Ana Frank, no sobrevivieron a esas marchas forzadas o fallecieron poco después de su llegada al campo.
Dachau
Dachau fue el primer campo de concentración abierto por los nazis nada más llegar al poder, en 1933. Los registros indican 200 000 ingresos y 30 000 fallecimientos, lo que dista mucho de reflejar el número real de víctimas, muchas de las cuales fueron llevadas allí y ejecutadas sin juicio previo.
En el emplazamiento del campo se han construido un museo, un centro de documentación, dos iglesias y una sinagoga.