La Corona de Aragón, muy poderosa en la Edad Media, ya que abarcaba, además de Aragón, Cataluña, Valencia y las Islas Baleares, acogió a numerosas comunidades judías, especialmente a partir de 1150, fecha de la unión con Cataluña. En esta región, donde los musulmanes residieron casi hasta 1500, ambas comunidades mantuvieron numerosos contactos.