El barrio judío está bien delimitado en torno a una pequeña plaza de la calle del Call. Es uno de los más importantes del país por la calidad y la riqueza de sus casas, aunque las obras urbanísticas han hecho desaparecer las calles más estrechas y los callejones sin salida. Se conocen sus cuatro entradas, pero la ubicación de las numerosas sinagogas sigue siendo incierta.

La iglesia de Santa Eulàlia está reservada tradicionalmente a los chuetas, que aún se dedican principalmente a la orfebrería y suelen casarse entre ellos. Se trata de un caso de marranismo que los historiadores vienen estudiando con atención desde hace algunos años.
Los Archivos del Reino de Mallorca conservan dos valiosos kettoubot en pergamino y, en el paseo marítimo del puerto, una rosa de los vientos recuerda a los cartógrafos Cresques.
Se sabe, por documentos, que también hubo judíos en Inca, en Felanitx y también en Menorca, pero hoy en día no queda rastro alguno de ellos.
La comunidad judía pudo renacer a principios de la década de 1970, y se oficializó en una ceremonia celebrada en las instalaciones en 1987. En la actualidad, cerca de 1000 judíos residen en las Islas Baleares.
En 2018 se inauguró una placa conmemorativa en la plaza de Palma, donde en 1691 fueron quemadas vivas 37 personas por ser judías.