Todo parece indicar que el judaísmo español tuvo su origen en esta región. Ya hay vestigios de ello en unas piedras del siglo III y, según el cronista del siglo XII Abraham ibn Daud, los judíos que Tito deportó de Jerusalén se establecieron en esta antigua provincia romana. Sin embargo, aquí como en otros lugares, esta larga presencia ha dejado pocas huellas visibles para el visitante.