En el siglo XV, el 15 % de la población de esta ciudad era judía (entre 2 000 y 2 500 personas), repartida entre dos barrios: uno alrededor de la Puerta de Zaragoza y otro dentro del castillo, hoy desaparecido. Lamentablemente, de esa importante población no queda hoy en día ningún vestigio.

No obstante, acércate al embarcadero Ribotas , en la desembocadura del río Merchando y del Ebro, desde donde partió Benjamín de Tudela para emprender su largo viaje y escribir sus relatos, que nos han permitido conocer tanto sobre el judaísmo europeo de aquella época. Se ha bautizado una calle en su honor.
Benjamín de Tudela
. Este incansable viajero del siglo XII (¡recorrió el mundo durante unos diez años!) llenó cuadernos de notas e impresiones de sus viajes. Visitó Zaragoza, Tortosa, Tarragona, Barcelona y Gerona. Tras atravesar el Rosellón y la Provenza, embarca en Marsella rumbo a Italia (Génova, Pisa, Lucca, Roma y Salerno), y luego a las islas del mar Egeo, Corfú y Constantinopla. Las puertas de Asia Menor se abren ante él: se precipita a Tierra Santa, entonces bajo el dominio de los cruzados, y se dirige a Jerusalén y Nablus, antes de llegar a Damasco y Alepo. Por el valle del Tigris, llega a Bagdad. Pasa por El Cairo, da un rodeo por el Sinaí y llega a Sicilia y luego a Roma… Apenas llegado a Europa, no puede evitar hacer un último desvío por Verdún y París, donde termina su viaje. Además de sus propias observaciones, Benjamín de Tudela ha incluido en su relato el relato de conversaciones con otros viajeros, sobre otros países, aún más lejanos, como Rusia, Bohemia o China.