Algunas de las familias sefardíes más ricas de Europa hicieron fortuna en la pequeña ciudad de Samokov, situada a unos 60 kilómetros al sur de Sofía. Una rama de la familia Apollo, originaria de Viena, fundó aquí un auténtico imperio, con negocios en los sectores de la metalurgia, el curtido, el tejido, la banca y el sector inmobiliario.

La hermosa sinagoga, hoy en día monumento histórico nacional, junto con otras obras públicas (puentes, fuentes públicas, etc.), fue construida por la familia Arieh.
Reconocimiento o amor
La familia Arieh, tras haber residido durante un tiempo en Viena, tuvo que abandonar un día la capital de los Habsburgo porque la esposa del tolerante José II (1765-1790) había puesto sus ojos en uno de los solteros más apuestos y codiciados del clan. Los Arieh se trasladaron primero a Vidin, luego a Sofía y, finalmente, a Samokov.

Midhat Pasha, un pachá reformista de la década de 1860, dijo un día ante una asamblea de judíos de la ciudad que no conocía a nadie «ni en Sofía, ni en Kyustendil, ni en Dupnitsa, ya fueran turcos, búlgaros o judíos, que fuera tan inteligente como los Arieh».