La ciudad vivió su época de esplendor en el siglo XI, cuando Samuel ha-Naguid y su hijo José gobernaban el reino de Granada. La población judía era numerosa, con más de 5000 personas; llegó a alcanzar las 20 000 personas en vísperas de la expulsión.

Lamentablemente, el barrio judío desapareció por orden de los Reyes Católicos. En el centro de la ciudad, en la calle Pavaneras , las estatuas modernas de Yehuda ibn Tibbon y del talmudista y poeta Samuel ibn Negrella recuerdan, sin embargo, el pasado judío de la ciudad.
Durante la visita a la Alhambra, cabe recordar que fue en el Salón de los Embajadores donde los Reyes Católicos firmaron el edicto de expulsión de los judíos de España, el 31 de marzo de 1492.