Aquí solo había una pequeña judería, pero un proverbio local, que dice que «en Hervás hay muchos judíos», refuerza la fama de su antiguo barrio judío, situado junto al río Ambroz, a las afueras de la ciudad.

Las calles del Rabilero y de la Sinagoga son las más pintorescas, con una bonita fuente dedicada a la amistad judeocristiana y casas de dos plantas construidas en ladrillo y madera de castaño, repletas de flores.
Los panaderos siguen elaborando allí un pan sin levadura, el hornazo, quizá en recuerdo de los panes ácimos de la Pascua judía.