
En 1983 se erigió un monumento conmemorativo en este antiguo campo de tránsito y deportación situado al noreste de los Países Bajos. Representa dos raíles de tren rotos, símbolo de los trenes de la muerte. El monumento fue obra de un artista judío, Ralph Prins, que fue deportado a este campo cuando era niño.
Además de este monumento, el Gobierno neerlandés añadió en 1992 un campo de 104 000 ladrillos (que corresponden al número de judíos neerlandeses asesinados) que trazan el mapa de los Países Bajos. Cada ladrillo lleva una estrella de David. En el museo, inaugurado en 1983, figura la lista de esos 140 000 holandeses que murieron sin sepultura durante la guerra.