Esta pequeña ciudad cuenta con el mikvé más profundo de Alemania: setenta y dos escalones excavados en la roca basáltica conducen a una piscina de agua corriente situada a 25 metros de profundidad.
Justo al pie, una lápida dedicada al constructor de este baño indica el año de su inauguración: 1260.

Una abertura octogonal en la cúpula gótica, única fuente de luz, crea la ilusión de que la luna se refleja constantemente en el agua oscura.
En el pasado fue una comunidad importante, pero quedó diezmada durante la guerra. Entre las personalidades nacidas en la ciudad se encuentra el empresario Ernest Oppenheimer.
