En esta ciudad vivía una de las comunidades más antiguas de la península, como lo atestigua una lápida del siglo VII descubierta en el siglo XIX y que se puede ver en el claustro de la catedral. Está escrita en hebreo, latín y griego, y presenta dos estrellas de cinco puntas y un candelabro.

La comunidad vivió un periodo de esplendor bajo el dominio árabe, con el gramático Menahem ben Saruq y el poeta Levi ben Ishaq ibn Mar. Tras la reconquista de la ciudad por Berenguer IV, en 1148, los judíos obtuvieron privilegios fiscales y tierras para la construcción de sus viviendas. En el siglo XII, la comunidad prosperó gracias al comercio relacionado con el puerto y alcanzó los 300 miembros.
Fue en Tortosa donde tuvo lugar una controversia entre Jerónimo de Santa Fe y varios rabinos, en 1413 y 1414, por orden del antipapa Benedicto XIII, quien deseaba convertir a los judíos al cristianismo mediante la persuasión. Podemos imaginar la escena en la sala capitular de la Aula Mayor , que aún existe y donde tuvo lugar el encuentro. Las callejuelas situadas alrededor del parador, como las calles Mayor de Remolins, Jerusalén, Vilanova, Gentildones y Figuereta, conservan el recuerdo del call.