No muy lejos de Tiflis, a unos 90 kilómetros, se encuentra la ciudad de Gori, lugar de nacimiento de Iósif Stalin, a quien, por cierto, se dedica un museo.

La marshrutka es la opción más económica: sale cada 20 minutos aproximadamente desde la estación de autobuses de Didube, en Tiflis, por alrededor de un euro (3 GEL) y el trayecto dura una hora y media. También puedes ir en taxi, por unos veinte euros. En el número 25 de la calle Kasteli, en la primera planta del patio de una casa, se puede ver la pequeña y acogedora sinagoga de Gori, construida en la década de 1940: en esta dirección también hay un mikvé y un horno tradicional para matsot. Durante nuestra visita, la comunidad judía de Gori, reducida hoy a unas veinte personas después de que más de 200 fieles abandonaran la ciudad a raíz del conflicto ruso-georgiano de 2008, seguía reuniéndose en la sinagoga para el Shabat. El cementerio de Gori, que cuenta con una sección judía, se encuentra a las afueras de la ciudad, a unos veinte minutos a pie del centro. Se puede acceder a él subiendo por la calle Sameba desde el museo de Stalin.