En Góra Kalwaria (la «montaña del Calvario»), los judíos no se establecieron hasta 1795, pero un siglo más tarde ya constituían más del 50 % de la población de la ciudad, donde se había instalado desde 1859 el tzadik Isaac Meir Rothenberg Alter, cuñado de Menahem Mendl de Kotzk. Los judíos llamaban a Góra Kalwaria «Gur» o incluso «la nueva Jerusalén», tal era la fama del tzadik Alter y su dinastía. Durante la ocupación, todos los judíos de Góra Kalwaria fueron trasladados al gueto de Varsovia y, desde allí, a Treblinka.
Hoy en día, se conservan los edificios de las dos sinagogas , situadas en los números 5 y 10-12 de la calle Pijarska, convertidas en tiendas, y el cementerio que data de 1826, donde acuden a recogerse los visitantes, a menudo procedentes de Estados Unidos.
El testimonio de Albert Londres.
Albert Londres visitó Góra Kalwaria en 1929: «Dos mil habitantes, pero uno de los centros neurálgicos del judaísmo oriental». Allí, el famoso zadick [sic] Alter, sucesor de Baal Shem Tov, aquel que se fue a llevar el Zohar en coche a través de los Cárpatos, busca el contacto con Dios, como nuestros aficionados a la radio buscan cada noche las ondas».
Albert Londres, Le Juif errant est arrivé, París, Le Serpent à Plumes, 2000.