Desde Treblinka, en lugar de regresar por la noche a Varsovia, puedes dirigirte a Bialystok, cerca de Bielorrusia, una ciudad con una arraigada tradición judía, hasta tal punto que en 1913 los judíos sumaban 61 500 y representaban el 70 % de la población.
De las 100 sinagogas y casas de oración —entre las que destacaban la Groyse Shul, en la calle Szkolna, la Chorszul («sinagoga coral») en la calle Zydowska y la sinagoga Pulkowa—, prácticamente no queda nada que ver, salvo la sinagoga del número 3 de la calle Piekna, del siglo XIX, hoy centro juvenil y cultural.