Cagli, una ciudad situada en las rutas comerciales entre Las Marcas y Umbría, es conocida también por su teatro y, sobre todo, por su antigua imprenta, una de las más antiguas de Italia, que data de 1475. La presencia judía se remonta al siglo XIV, tal y como lo atestigua un documento de 1400.

Participaron en el desarrollo comercial de la industria de la lana y el cuero, destacando especialmente Salomone di Sabato en este ámbito. Al parecer, había una sinagoga en la antigua Via Impetrata y actual Via Fonte del Duomo. El barrio judío se encontraba en esta zona. La comunidad disponía de un cementerio situado entre las murallas de la ciudad y el río Bosso.
A raíz de una ola de discriminaciones, los judíos abandonaron la ciudad en el siglo XVII, animados a instalarse en los guetos de Senigallia, Pesaro y Urbino. A mediados del siglo XIX, la comunidad judía de Urbino encargó a Francesco Pucci, natural de Cagli, un arón y una tevá para su sinagoga.

El Museo Arqueológico de Cagli expone, por otra parte, obras de Pucci, entre las que destaca una mesa de marfil con un maguen david. Hay judíos que llevan este apellido, a menudo vinculado a la ciudad o al oficio de origen. Entre ellos se encuentra el artista Corrado Cagli, nacido en Ancona en 1910.
Obligado a abandonar el país tras la promulgación de las leyes raciales, participó como soldado en la liberación de Buchenwald. Su obra de la posguerra es, por otra parte, un testimonio de los horrores que allí vivió.
Fuentes: «Marche Jewish Itineraries», de Maria Luisa Moscati Benigni