San Severino, una ciudad de origen romano, presenta una arquitectura marcada por las diferentes épocas, especialmente la medieval y el Renacimiento. Los documentos administrativos atestiguan una presencia judía que se remonta, al menos, al siglo XIII.

Como testimonio de esa antigüedad, la Fonte dei Giudei, literalmente «la fuente de los judíos», construida en 1295. Desde entonces, ha pasado a llamarse Fonte del Casale.
A partir del siglo XIV, sus actividades económicas fueron reguladas por las autoridades locales y se les garantizó la libertad de culto. Obtuvieron un terreno que podía servir como cementerio judío. Al no estar limitados al oficio de prestamistas, pudieron diversificarse y ejercer todo tipo de profesiones. Entre ellas: el comercio de ganado, la artesanía y la medicina.

No obstante, en 1555, los judíos se vieron obligados a vivir en un gueto situado en el barrio de San Lorenzo , cerca de la iglesia de San Rocco. Expulsados de San Severino en 1569, los judíos solo pudieron regresar allí para realizar determinadas actividades económicas específicas relacionadas con las ferias locales.
Fuentes: «Marche Jewish Itineraries», de Maria Luisa Moscati Benigni.