Émile Zola es uno de los autores más destacados, que nos muestra las múltiples facetas de la Francia de principios del siglo XX, desde las profundidades de las minas del norte en *Germinal* hasta los neones de los grandes almacenes parisinos en *Le Bonheur des Dames*.

Es también una de las figuras heroicas imprescindibles de la historia francesa. En particular, por haber defendido el honor y la integridad de Alfred Dreyfus.
Se le recuerda sobre todo por su famoso artículo «J’accuse». Y también por su lucha conjunta por la verdad y la justicia, contra el antisemitismo que se manifestaba abiertamente.

Año tras año, se conmemora la memoria de Zola en su casa de verano de Médan, mientras que su obra sigue impartiéndose en las aulas de todo el país. En esta casa escribió varias novelas, y no precisamente las menos importantes, a partir de 1880. Allí también recibía a sus amigos. La casa ha sido restaurada recientemente y vuelve a estar abierta al público.
Tras su muerte, fue cedida a la Asistencia Pública. Su conversión en museo permite conocer la vida personal y familiar del hombre. También los gustos del autor en cuanto a mobiliario, junto con su pasión por las antigüedades. Encontramos decoraciones de época y elementos de vidrieras, su claraboya, que estimulan nuestra imaginación para intentar adivinar qué pensaba el autor al contemplar el río y las vías del tren. Todo lo que esos viajes le permitían, especialmente en sus libros como La bestia humana.

Así pues, de forma muy armoniosa y lógica se construyó en Médan un Museo Dreyfus junto a la casa de Émile Zola. Su construcción fue posible gracias al apoyo financiero de Pierre Bergé, a petición del presidente François Mitterrand. Elie Wiesel aceptó ser su padrino.
El Museo Dreyfus abrió sus puertas el 28 de octubre de 2021 y su principal objetivo es educativo, ya que ofrece a los docentes material que les permite abordar mejor en el aula temas que hoy en día no siempre resultan fáciles de tratar.

Con el deseo de compartir con las generaciones futuras los valores de estos dos hombres y su valentía ante la adversidad, poniendo de manifiesto los discursos xenófobos y las caricaturas antisemitas. Pero también los textos e imágenes de apoyo, entre los que se encuentran muchos autores armenios. Una dialéctica que culmina en elevar aún más el honor de Francia. Explicando en detalle «el Asunto», lo que estaba en juego en aquella época, las luchas entre y dentro de las instituciones de la República, así como el papel de estas y de los ciudadanos.
Nada más entrar, nos encontramos con aquella famosa fotografía en la que un suboficial rompe la espada del capitán Dreyfus contra su muslo, simbolizando así su destitución. Un poco más adelante, la frase «La verdad está en marcha y nada la detendrá», que cierra un artículo de Zola y que luego aparecerá en «J’accuse».
Por lo tanto, el caso Dreyfus se presenta en gran parte desde la perspectiva de uno de sus principales defensores. El museo muestra también el trágico final de Zola, que fue asesinado, así como la rehabilitación de Dreyfus.