
Al declararse la guerra, en agosto de 1939, las autoridades abrieron un campo de concentración en una fábrica de tejas del pueblo de Les Milles. Allí se reunieron los extranjeros pertenecientes a las potencias hostiles: alemanes, austriacos antinazis, judíos y refugiados… Entre ellos se encontraba parte de la intelectualidad emigrada: Max Ernst, Hans Bellmer, Max Lingner.
Tras la derrota de las tropas francesas y el armisticio, el campo se convirtió en un «campo de tránsito» para una posible emigración. Incluso antes de la ocupación de la «zona libre» por parte de los alemanes en agosto-septiembre de 1942, las autoridades de Vichy ordenaron la deportación de unos 2000 judíos a Drancy y, posteriormente, a los campos de exterminio. El campo se cerró en marzo de 1943.