
La presencia judía en L’Aquila parece remontarse a finales del siglo XIII. Ladislao, rey de Nápoles, autorizó a dos familias judías a establecerse allí y a dedicarse a actividades comerciales. A lo largo de los siglos se concedieron y retiraron autorizaciones, según la indulgencia variable de los dirigentes políticos y religiosos. Así, en 1488, a raíz de sermones particularmente hostiles contra ellos, solo quedaban dos familias judías en la ciudad. En 1511, los judíos fueron expulsados del reino de Nápoles, del que Aquila formaba parte entonces.
En el siglo XX, algunas familias judías se reinstalaron allí. Tras el terremoto de 2009, que tuvo efectos devastadores en la ciudad, las comunidades judías de Italia, y la de Roma en particular, se volcaron en ayudar a todas las víctimas.