Esta pequeña isla situada al sur de Cerdeña cuenta con catacumbas que datan de la época romana. Algunas de ellas presentan inscripciones en hebreo, o más bien en judeolatín, una lengua en peligro de extinción.

Las inscripciones que se encuentran en estas catacumbas parecen datar de los siglos IV o V. Hoy en día están abiertas al público.