Según el relato de Benjamin de Tudela, en el siglo XII vivían cuatrocientos judíos en Posquières. Una ciudad en la que, tal y como cuenta el autor, se mantenía una comunidad muy dedicada al estudio y la investigación. Al igual que en otras ciudades de la región en aquella época.

Benjamin de Tudela menciona la existencia de una escuela talmúdica dirigida por el rabino Abraham ben David. Este no era solo una figura de referencia a nivel local, sino que gozaba de prestigio internacional, ya que había personas dispuestas a realizar largos viajes para plantearle una pregunta. Además, acogió a numerosos estudiantes europeos sin recursos. De hecho, sus comentarios se incorporaron al corpus talmúdico, tal y como recuerda el libro Les Juifs de Montpellier et des terres d’oc, de Michaël Iancu.
Su hijo, Isaac de Posquières, es considerado el «padre de la Cábala». Sus comentarios y reflexiones sobre el concepto de divinidad y otros temas místicos gozan del respeto de sus alumnos, quienes continuarán desarrollando el estudio de la Cábala en la región.
En 2019 se inauguró una estela conmemorativa en el antiguo cementerio judío de Vauver, el nombre actual de la ciudad de Posquières.