La región de Borgoña-Franco Condado alberga numerosos monumentos declarados Patrimonio de la Humanidad, entre los que destacan la basílica de Vézelay y la ciudadela de Besançon. También cuenta con grandes espacios naturales, con bosques, montañas y lagos.
Si, siguiendo los consejos de Jacques Brel, vas a visitar Vesoul, encontrarás allí una sinagoga que data de 1875. Una época en la que la vida judía de la región estuvo marcada por la construcción de otras sinagogas. En particular, las de estilo morisco de Besançon y las de estilo neobizantino de Dijon. Pero también por el asentamiento de judíos de Alsacia tras la guerra de 1870, lo que hizo crecer las comunidades, entre ellas las de Belfort y Montbéliard. No obstante, la presencia judía es más antigua en la región, como atestiguan la inscripción hebrea en la Torre del Reloj de Auxerre y el nombre de la ciudad de Baigneux-les-Juifs. Sin olvidar la actividad intelectual de los tosafistas de Joigny y Sens y el surgimiento de vocaciones regionales de viticultores judíos en Mâcon, Chalon-sur-Saône y Chablis.